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Aceites Dos Mares 

 

ACEITE DE MAIZ 

El porcentaje de aceite de un grano de maíz oscila entre el 3,1 y el 5,7% del peso del mismo y el 83% de ese contenido graso se ubica en el germen. Este se separa del resto del grano en la primera etapa del proceso de molienda húmeda, obteniéndose de esta manera la materia prima de la recuperación del aceite. 

Para aprovechar al cien por cien sus propiedades nutricionales de ser un aceite obtenido por presión en frío del germen del maíz fresco. El aceite de maíz refinado tiene mucho más éxito ya que tiene una gran resistencia al enranciamiento y potencia el sabor de los alimentos.  


Su riqueza en vitamina E (tocoferoles) lo hace por un lado muy estable y por otro lado contribuye a que sea ideal para prevenir enfermedades circulatorias, vasculares o enfermedades neurológicas y de esterilidad. No contiene cantidades significativas de proteínas, carbohidratos ni fibra alimentaria. 


ACEITE DE PALMA 

El aceite de palma está desplazando a las grasas hidrogenadas, que se han demostrado nocivas para la salud. No obstante, este aceite es muy rico en grasas saturadas, pero lo que está lejos de ser una alternativa idónea desde el punto de vista del equilibrio nutricional, y es preferible no abusar de él. 


Los usos mas frecuentes son: 

Cremas Coberturas: Se derrite a mayor temperatura que el chocholate, por eso es idóneo para mantener y almacenar las coberturas, pero en la boca funde peor.

Productos para untar: Por la cantidad de grasas saturadas que contiene y que facilitan el untado, hace que se utilice en cremas de cacao y en margarinas. 

Snacks y Pasteles: En galletas, tostadas o bollería industrial, como sustituto de las grasas hidrogenadas, poco cardiosaludables, y de la mantequilla. 

Precocinados: Por su bajo nivel de enranciamiento, es ideal para la elaboración de comida preparada. 

Chips y Aperitivos: Aguantan más frituras que otras grasas. 

Cosméticos: Por su untuosidad, es una base óptima para muchos productos de belleza y cremas corporales. 




ACEITE DE SOJA 

Entre otros elementos que contiene el aceite de soia, los ACIDOS GRASOS OMEGA 3 y OMEGA 6 destacan por encima de todos los demás, por lo que se ha considerado, en ocasiones, el mejor aceite que existe actualmente, especialmente cuando hablamos de aceite de soja en crudo. 

Gracias a los compuestos de los que goza el aceite de soja, se puede proteger al hígado en una mayor medida, se reducen los niveles de colesterol, se mejora la circulación sanguínea, etc.